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Entrevistas NOTICIAS

El teatro salteño y la peste de la autocompasión

Por Natalia Aparicio

Lamentablemente creo que la Pandemia no va a transformar en nada el presente inmediato del teatro independiente en Salta. Estoy hablando al sector específico en sí.

Mas allá de los cambios protocolares obvios para poder volver a las clases de teatro o para recibir espectadores en las salas; seguiremos como estábamos.

Les que hacíamos teatro independiente lo seguiremos haciendo como siempre, contra viento y marea, y como lo seguimos haciendo hoy por hoy a través de zoom, ensayos con distanciamiento, etc.

Los organismos estatales provinciales tendientes a apoyarlo se seguirán aprovechando de este exceso de deseo y vocación para no aportar ni plata, ni ideas (que tal vez sea lo más grave). Sinceramente, tampoco creo que les importe mucho si dejamos de hacer y desaparece el teatro independiente en la provincia. Tal vez hasta sea un alivio.

Por otro lado, nos seguirá costando llevar espectadores a las salas, como siempre, eso no es nuevo. Y, por último, les que se la pasaron hablando siempre y nunca hicieron, harán lo mismo, ni más ni menos. Ahora, tal vez, con más argumentos del tipo: “acá no se puede”, a su favor. Con más posibilidades de reafirmarse en la autocompasión, peste alimentada por un sistema mercantilista para desmantelar el poder de acción de los seres libres. Y aquí creo que es donde las cosas pueden cambiar, para peor, a futuro.

Hace muchos años me impactó una frase escrita en aerosol sobre un paredón en el barrio de Villa Maipú, decía: “El arte no es para que todos seamos artistas sino para que nadie sea esclavo”, más adelante descubrí que era una adaptación del maestro Gianni Rodari.

El punto es que, es una frase que trato de recordar a diario cada vez que voy a dar clases de teatro, ya que si hay algo que no quiero perder de vista es que cuando enseño no preparo personas para un mercado, sino que acompaño seres para un sentido. Les que me conocen saben que me anoto mis propias frases por aulas, salas, bibliotecas y camarines; considero que hay demasiadas influencias externas y es necesario no perder el foco.

Es en este sentido que, dentro del aula, lucho fervientemente contra la autocompasión y su prima hermana, la falta de autonomía en el aprendizaje. Y, lo cierto es que, hoy por hoy me asusta ver cómo se recrudece la autocompasión en nuestro sector, principalmente en los más jóvenes; y eso pesará en el futuro del teatro salteño.

Es importante que l@s artistas escénicos, sobre todo los que estamos compromentid@s con la enseñanza, nos pongamos alertas; porque las condiciones del afuera, hoy más que nunca, están dadas para poder apestar y deglutir a les futures hacedores de teatro.

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