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Entrevistas

Entrevista a Ignacio Montoya Carlotto

Ignacio vive en Olavarria, provincia de Buenos Aires, es pianista, compositor, arreglador y docente. Está dentro del grupo de los que incursionó en los vivos de Instagram durante las semanas de cuarentena y descubrió otra forma de encontrarse con la gente.

Este texto forma parte del compilado de entrevistas cortas «Cultura en tiempos de pandemia» que se llevó a cabo durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

¿En qué situación te encontró la pandemia?

La cuarentena me encontró en medio de una serie de proyectos, queríamos presentar un par de discos, estaba con el proceso de post producción de un disco y terminando otro. Con ganas de salir a tocar.

A mí me agarró en casa trabajando, en ese sentido, me tomó de sorpresa como a todo el mundo. 

¿Qué hacés en tiempos de cuarentena?

Yo soy uno de esos que ha descubierto que su rutina diaria no era muy diferente a la rutina de pandemia, no cambió mucho. Trabajo mucho en casa, y tengo mucho laburo de compositor. Estoy ahí, escribiendo música todo el tiempo y me encuentra haciendo eso.

Sigo trabajando prácticamente de la misma manera. Soy docente del conservatorio de Olavarria, entonces también estoy dando clases on line a los alumnos, haciendo eso como algo que involucra la parte de la enseñanza y lo único que no estoy haciendo es ensayar porque no se puede.

¿Estás pudiendo desarrollar alguna actividad relacionada al ámbito cultural?

Sí, estoy pudiendo hacer, me encuentra esta situación como bastante metido dentro de la difusión de la música mía en las redes. Toda mi música está en las tiendas virtuales. Y pude llevar adelante cosas que no había hecho nunca pero no porque eran cosas que tenía pendientes sino porque nunca se me hubiera ocurrido hacer y las hice a partir de una necesidad, me refiero a los conciertos on line, los vivos en Instagram y Facebook. Pude así ir mitigando esa sensación de no estar tocando.

Lo hice probando qué onda, y se fue haciendo algo grande en donde hay un público que quiere escuchar, y lo hago porque hay del otro lado un público que me manifiesta su necesidad de que exista esa cosa del vivo.

Paralelamente, hubo otro proyecto que llevé adelante, compuse y produje una canción que tocamos entre 15 músicos de diferentes lugares del mundo, se llama “La pared ausente”. Esa obra fue toda una experiencia colaborativa que yo no hubiera realizado nunca y capaz no lo hubiera hecho en otro contexto, y estuvo buenísimo hacerlo. (Podés escucharla haciendo click acá)

¿Sentís que el Estado te acompaña?

En lo personal no he tenido la necesidad de que el Estado me acompañe.

Veo que hay ayuda, no sé si será suficiente. Si sé que hay un acompañamiento en todas las líneas.

Pero la actividad cultural es siempre lo primero que para y lo último que arranca, siempre, en todas las crisis.

¿Qué propuestas se te ocurren para mitigar la situación por la que atraviesa el sector cultural?

Me parece que una de las cuestiones que debemos ejercitar los que podemos hacerlo es, en alguna medida, la de tener un pensamiento proactivo, ya pensando en la vuelta, aunque no sepamos cuándo es.

Empezar a pensar alternativas para poder realizar la actividad de nuevo y ya he empezado con ese trabajo. Me parece que es un laburo colectivo también, no solamente desde lo individual sino de la comunidad artística.

Te repito, aquellos que pueden, que tienen la posibilidad de pensar porque no están en la urgencia, empezar a pensar: “¿Qué vamos a hacer?” y alguna cosa va ir apareciendo.

¿Cómo ves el escenario cultural pos pandemia?

Hay mucha preocupación. Nuestra actividad (la música) tiene a la mayoría de los integrantes en la más absoluta informalidad y muy con lo justo siempre. No es una actividad que tiene un resto, que podemos darnos el lujo de parar.

Además, esta pandemia nos agarra en el peor momento, en marzo, que es cuando recién empieza de nuevo la actividad.

Empezábamos a arrancar en marzo, y ya no. No caminamos mucho el mes, que ya estábamos parados. Esto nos va a comer todo el año y es muchísimo.

Yo creo que bueno no va a ser, más allá de que va a haber siempre quien tenga mejor respuesta a esto o que pueda salir hasta fortalecido si se quiere, pero para el colectivo va a ser terrible, y le va  dar un golpe muy importante a la actividad porque además estamos sumidos en una crisis económica muy fuerte, es un coctel fatal.

Y siempre nuestra actividad es considerada de las no esenciales. Yo pienso que sí lo es, pero siempre estamos últimos, y por eso es que vamos a volver últimos. Con esto no estoy cuestionando ninguna de las medidas, simplemente la situación es así.

Por Luciana Cassina

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