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Yésica la insaciable

Cuando José tiene algún show cerca de Salta lo acompaña su hija menor, ella le acomoda la ropa que va a ponerse y lo maquilla, le esparce la sombra por los ojos y le peina la peluca, pero hay algo que no tiene permitido hacer: el lunar.  Yésica agarra el delineador, se lo apoya muy cerca de la boca y se dibuja el lunar, ese detalle no se lo deja a nadie.  

José termina de convertirse en Yésica cuando tira, con un dejo de dolor, el acullico de coca y se pinta los labios.

Cierra bien la puerta de su motorhome, arranca la moto, se sube, y custodiada por la policía, se acerca al escenario. La gente la persigue con el celular intentando sacarse una foto. Algunos lo logran, otros tendrán que quedarse con las ganas.

Arriba de los tacos sube rápido las escaleras y mira de reojo a los 8 músicos que la acompañan, le hace algunas observaciones al del sonido para que la cosa suene mejor,  revisa la cartera y saca discos para darle a la gente,todo al mismo tiempo y mientras canta sus grandes éxitos. En ese momento surge la pregunta: ¿quién regala discos en la era de Spotify? Yésica regala disco. 

“Yo soy el único artista que tira 30, 50 discos en un show ¿por qué? Sin darme cuenta, cuando trabajaba para los políticos, tiraba 50 y se hacía una difusión terrible, regalaba y regalaba, y eso me mantuve vigente todos estos años. Regalo discos y sueno a donde vos vayás. En la radio que vos escuchés, están poniendo mi música. Es lindo lo que hago”. Dice en algún momento de la entrevista José Alejandro Rivera 

¿Cómo nace Yésica?

Nace hace más de 30 años, yo cantaba en un cabaret, fui campeón argentino de boxeo, después dejé el boxeo y me dediqué a cantar los temas de “Los Ángeles Negros”.  En el año 89 ya cantaba en el 1514, un cabaret que había en la calle Córdoba.

En esa época apareció por primera vez una travesti, no estaba liberada la diversidad de género y llegó una travesti a hacer un striptease al rojo vivo.  Yo tenía el camarín al lado, hacía el furor.

Una vez la imité para el cumpleaños de Doña Sofía, que era la dueña del cabaret, y casi se mueren de risa todos. 

Empecé a imitarlo y a cantar en los cumpleaños ,hasta que toqué en lo de la madre del Coco Cárdenas, me llevó una pollera campana y el top diciendo: “esto te vas a poner vos”. “No, ni en pedo”, contesté

Efectivamente en pedo me puse. Me dieron fernet, gancia, todo eso. Me puse eso e hice furor, y empecé a cantar con Yésica.

Y después tocábamos un fin de semana y otro, y ya empezaron a picarme las ganas de hacer este personaje, hasta que grabé el primer disco. Fue un golazo de media cancha, con el primer disco hice furor en todos lados, en todo el país. Después salieron otros a hacer lo mismo, pero sigo siendo el único que se disfraza de mujer y tiene una banda que toca en vivo. 

¿Cuántos son los integrantes de la banda?

Son 8, la mayoría de los conjuntos ahora no toca, suben arriba, enchufan los cables, y el organista apreta el botoncito y no toca. Yo toco en vivo, cada músico ejecuta su instrumento, yo soy músico y no voy a mentirle a la gente. 

¿No sería más rentable manejarte solo?

No, no es lo mismo. Yo le tengo un gran respeto a la gente que me sigue hace 30 años. La gente paga una entrada para ver un espectáculo, y Yésica brinda un espectáculo con su banda en vivo.

En Buenos Aires toco en vivo, y en el canal de televisión una sola vez hice playback y dije: “nunca más”. 

¿Te vas con el vehículo hasta Buenos Aires?

Si, me está yendo muy bien. Voy con la banda, vamos a parar a un hotel, pero tengo 5 bailes y Crónica, hacemos bailes. Este 14 de julio estuvimos ahí.

¿A Buenos Aires cada cuánto se van?

Cada 3 o 4 meses estamos yendo.

Me quedaría allá, pero por el trabajo, algunos estudian y otros trabajan, tendría que armarme otra banda allá que no es fácil.

¿Entra en moto Yésica?

Me acompaña desde el primer show, la moto tiene 30 años, es una honda, es única en todo el país, anduve por todos lados y todo el mundo me la mira. Está así porque ella me lleva y me trae del escenario, es parte del show, cuando Yésica entra, empiezan a tocar mis músicos.

Además de trabajar con Yésica  ¿qué hacés?

Soy empleado público, hago viajes, tengo un taller de herrería, hago solidaridad con comedores y escuelas en el norte argentino.

Traigo hojas de mango de allá y le doy a todos los diabéticos, me dan ropa y calzado que llevo después allá.

Cuando hago giras grandes por ahí, la frutilla del postre es hacer algún espectáculo a beneficio. 

¿Por qué la elección de ser padrino de escuelas y comedores?

Yo tengo una historia muy dura, no conocí ni a mi papá ni a mi mamá. Me regalaron cuando tenía 3 meses, me crié con otra familia, sin el afecto de mi mamá y de mi papá. 

Estuve en el ejército cuando fue la guerra (1982), viví pobreza, viví malos momentos, pasé hambre, injusticias. 

Voy a un lado, voy al otro, consigo cosas, voy y hago las donaciones, después mando las fotos. 

Siempre en los bailes del norte argentino, termina el baile y sé que alguien va a venir, una señora que me pide para la leche, para los pañales. Yo ya estoy preparado para darle. Yo ando por lugares por los que no anda nadie, ni se imagina por dónde ando. 

¿Sentís que tu vida está más calma?

Estoy más tranquilo, tengo una excelente mujer hace 33 años, un hijo de 32 que es profesional. Lo hicimos estudiar a los tumbos, no sabía ser padre y como pude lo crié, y la nena que cumplió 15 años hace poco. 

Ahora miro la vida de otra forma, disfruto los momentos, antes uno andaba a las chapas, como loco, sin disfrutar, sino saborear una comida. Hoy comí un cabrito con mi esposa. Antes era todo a las apuradas, no teníamos tiempo de hablar porque andábamos en otra. Estoy más tranquilo. 

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